Si hay un juego que desde que salió la primera versión, con unos pixelazos que no veas, me ha tenido enganchado es el Worms. Esos bichitos sonrosados disparándose granadas, misiles o abuelitas explosivas (y como no, la mítica Superoveja) saiempre han gozado de mi simpatía, aunque hay versiones para PC que déjalas ir, usando gráficos 3D que no me convencen del todo, pero bueno. Pero la versión para PSP es de las buenas, en 2D, con su musiquita, sus originales escenarios y esas voces tan ridículas que me hacen sonreir.
Nos encontramos ante un juego totalmente adictivo, en el cual, si aún no lo sabes, tu misión consiste más que nada en matar a los gusanos del equipo contrario a base de volarle la tapa
de los sesos en el mejor de los casos, o meterle una bomba sagrada (con su cruz y todo) por donde ya sabes. Los gusanos se reparten aleatoriamente por el escenario, que puede ser abierto o cerrado, y siempre con agua por si te caes (y es que los gusanos no saben nadar). Se puede jugar solo o en compañía, y esa es su gran baza, jugar con más personas, ya que puede convertirse en un pique descontrolado matar al colega sin contemplaciones. Si eliges jugar solo, tienes varias opciones, desde resolver puzzles, jugar un modo campaña donde debes pasar misiones o modo contrarreloj, guardando siempre esa ensencia que lleva el título Worms.
Tenemos muchas armas distintas, desde una escopeta a misiles dirigidos o un toro que revienta al poco de salir. Las armas son a cada cual mas delirante, seña de identidad también del juego. Si a ello le unimos que podemos elegir el tipo de tumba que sale al matarnos, las voces, el color de piel, el gorro o el baile de victoria, nos encontramos ante un juego que no necesita más para hacérnoslo pasar dabuti.
La música no es que se salga demasiado, pero cumple. Los gráficos son los acostumbrados, unos gusanos cabezones y simpáticos, un terreno bien hecho y el fondo siempre con algún objeto móvil, tipo vídeo, que no molesta y añade ambiente.
Diversión, vicio, rapidez y simpatía. Cartas ganadoras para un juego que no pasa de moda.
Y es que los gusanitos estos son mi debilidad…

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